No.

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Mar 14, 2025

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Just a big "No" letters in the middle of diaphanous space. No humans. Concept art 3D
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Just a big "No" letters in the middle of diaphanous space. No humans. Concept art 3D

Productivity

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Si hay algo que los Product Managers o Leads amamos más que un roadmap colorido o una reunión de sprint planning que termina antes de hora, es decir "Sí" y complacer a todo el mundo. "Sí" a los stakeholders, "sí" a los clientes, "sí" a ese feature request que llegó por correo a las 2 a.m. con asunto "URGENTE!!!!". Decir "Sí" nos hace sentir útiles, necesarios, casi héroes de cómic con capa y logo de [introduce tu herramienta de gestión de tareas favorita] en el pecho. Pero aquí está el secreto que nadie te contó en tu certificación ágil: el verdadero superpoder no está en decir "Sí", sino en decir "No" sin que te tiemble la voz ni sudes como un helado al sol.

Imagina esta escena clásica: estás en una reunión con el equipo de ventas, que acaba de prometerle a un cliente que mañana mismo tendrá una integración con blockchain, machine learning y realidad aumentada. En tu pantalla brilla un mensaje del CEO: "¿Podemos hacerlo para la próxima semana? Es crítico para la estrategia". Tu mente ya está calculando cuántas noches sin dormir te costará, pero tu boca, traidora, balbucea un "Sí, claro, veremos qué podemos hacer". Felicidades: acabas de firmar un pacto con el diablo (también conocido como deuda técnica).

Decir "No" duele. Duele como cancelar Netflix en pleno maratón de tu serie favorita. Duele porque parece que estás defraudando, frenando el progreso, siendo esa persona. Pero aquí está la verdad incómoda: si no aprendes a decir "No", tu producto será un Frankenstein de features inconexas, tu equipo un zombi caminando hacia el burnout, y tu roadmap una lista de deseos de Papá Noel escrita por un comité de niños hiperactivos.

¿Por qué "No" es tan incómodo (y tan necesario)?

  • Porque el "Sí" fácil es una mentira: Prometer lo imposible no te hace colaborativo, te hace cómplice de un fracaso anunciado.

  • Porque los recursos son finitos (aunque los stakeholders crean que tienes una varita mágica): Cada "Sí" a una prioridad nueva es un "No" silencioso a la calidad, la estabilidad o la salud mental de tu equipo.

  • Porque hasta Steve Jobs dijo "No": ¿El iPhone tenía un montón de features geniales en 2007? No. Tenía las necesarias. El resto llegó cuando estuvo listo (o cuando Android les obligó a copiar).

Claro, decir "No" sin tacto es como lanzar un balde de agua fría en plena lluvia de ideas. La clave está en el cómo:

  • "No, porque...": Siempre ofrece contexto. "No podemos priorizar esa integración ahora porque comprometería el lanzamiento del core del producto, que impacta al 80% de los usuarios".

  • "No, pero...": Redirige. "No podemos desarrollar eso en Q2, pero ¿te interesa probar un MVP simplificado en Q3?".

  • "No, a menos que...": Negocia. "No hay capacidad a menos que reasignemos recursos de otro proyecto. ¿Cuál posponemos?".

Y sí, a veces toca el "No" seco, sin edulcorantes. Como cuando te piden añadir un botón rosa neón que parpadee al ritmo de Despacito porque "al cliente le encantó en un sueño". Ahí, solo queda sonreír y soltar un educado: "Interesante, pero no se alinea con nuestra visión de UX".

Los mejores Product Managers no son los que acumulan más "Sí" en su currículum, sino los que construyen confianza al decir "No" con firmeza y datos. ¿Cómo?

  1. Usa el roadmap como escudo: "Me encantaría, pero no está alineado con los objetivos de este trimestre".

  2. Convierte el "No" en un "Ahora no": "Es una gran idea, pero necesitamos validarla antes de comprometer recursos".

  3. Deja que los datos hablen: "El 95% de los usuarios no ha solicitado esto. ¿Deberíamos invertir aquí?".

Al final, decir "No" no es ser el aguafiestas del producto: es ser su guardián. Es proteger la visión de convertirla en un cajón de sastre, al equipo de convertirse en mártires, y a ti mismo de convertirte en un yes-man con cara de cansado permanente.

La próxima vez que alguien te pida algo brillante, absurdo o imposible, respira hondo y recuerda: cada "No" estratégico es un "Sí" a lo que realmente importa. Y si te llaman "el que siempre dice que no", sonríe. En el mundo del producto, eso suele ser un cumplido disfrazado

© 2022 Carlos López. All Rights reserved.

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