Ser manager es fácil: repartes tareas, presionas por resultados, y te llevas el crédito cuando todo sale bien (o culpas al timing si sale mal). Pero ser líder —el tipo de persona por la que tu equipo cruzaría un muro de fuego— es otra historia. Requiere entender que tu rol no es tener todas las respuestas, sino crear un mapa para que otros las encuentren. Y eso, querido aspirante a líder, implica algo que a muchos les da alergia: mentorizar hasta en la sopa.
Imagina esto: tu equipo está atascado con un bug crítico en una aplicación que usa blockchain, machine learning y otras tres palabras de moda que ni tú entiendes. Podrías hacerte el ocupado, delegar en el becario y rezar para que alguien lo resuelva. O podrías sentarte, reconocer que tampoco sabes cómo demonios funciona ese código, y guiar al equipo con preguntas como: "¿Qué pasaría si probamos X?", "¿Quién tuvo un problema similar en otro proyecto?". Spoiler: la segunda opción no solo arregla el bug, sino que convierte a tu equipo en una máquina de resolver problemas.
El mito del líder todopoderoso que resuelve crisis con un chasquido de dedos murió junto con los disquetes. En el mundo real, las aplicaciones son tan complejas que ni el tech lead más crack sabe todo. Si tu estrategia es ser el "Google humano" que responde cada duda, terminarás como ese profesor que lee diapositivas en vez de enseñar a pensar: nadie te escucha, y todos usan ChatGPT a tus espaldas.
La mentorización no es dar cátedra; es entrenar a tu equipo para navegar la incertidumbre. Si tu aplicación es una simple web estática, quizás con explicar HTML baste. Pero si es un monstruo de microservicios y algoritmos de IA, tu deber es crear un entorno donde los desarrolladores aprendan a depurar, priorizar y tomar decisiones técnicas sin depender de ti. Como dijo un sabio (probablemente en LinkedIn): "Un líder no construye dependientes, sino sucesores".
Tres señales de que un manager odia enseñar
Tu Frase Favorita es "Busca en la Documentación":
Sí, la documentación existe. También existe el infierno, y nadie quiere ir ahí sin un guía. En vez de enviar a tu equipo a un PDF de 200 páginas, organiza una sesión de 15 minutos para mapear juntos el tema.
Crees que las Preguntas "Tontas" son una Pérdida de Tiempo:
Esa pregunta "obvia" que te hace el junior (¿cómo subo esto a producción?) es una oportunidad de oro. Responde con un "Buena pregunta, ¿qué opciones crees que tenemos?" y verás cómo florece su pensamiento crítico.
Tu Equipo te Llama "El Fantasma":
Si solo apareces para exigir entregas y desapareces cuando hay bloqueos, no eres un líder. Eres un repartidor de tareas con título de LinkedIn.
Tips para mentorizar
Usa el "Aprendizaje por Infección": Comparte no solo lo que sabes, sino cómo lo aprendiste. ¿Te rompiste la cabeza tres días con un error de Kubernetes? Cuéntalo. La vulnerabilidad humana inspira más que cualquier tutorial.
Crea Rituales de Transmisión: Una reunión semanal de "esto aprendí", un canal de Slack para compartir artículos útiles, o un documento vivo de lecciones sangrientas.
Convierte el "No Sé" en una Oportunidad: En vez de temblar cuando un senior te pregunta algo técnico que ignoras, responde: "No lo sé, pero aprendámoslo juntos".
El secreto sucio de la mentorización: Te hace mejor líder
Sí, has leído bien. Cuando enseñas, tu equipo se vuelve autónomo, y tú te vuelves… ¿menos necesario? Exacto. Pero aquí está la magia: un líder que empodera no se vuelve obsoleto, sino que escala. En lugar de ahogarte en tareas operativas, ganas tiempo para pensar en estrategia, innovación y ese viaje a Bali que tanto pospones.
Además, la mentorización es el único antídoto contra la fuga de talento. ¿Sabes qué hace que un desarrollador aguante horas extras, bugs absurdos y reuniones sin sentido? Saber que está creciendo. Y ¿sabes qué necesita un empleado para crecer? Un líder que le enseñe, no que le use como extensión de su ego.
Así que la próxima vez que alguien te pregunte cómo debuggear ese endpoint que nadie entiende, respira hondo y recuerda: tu legado no está en las líneas de código que escribiste, sino en las que ayudaste a otros a entender. Después de todo, como decía un ex-jefe mío que ahora es CEO: "Un líder no es el que más sabe, sino el que hace que otros descubran lo que saben".
Y si todo esto te suena a mucho trabajo, siempre puedes volver a ser manager. Eso sí, no llores cuando tu equipo te abandone por alguien que sí les enseña.