Imagina que tienes que cruzar una ciudad desconocida: hay calles empedradas, zonas con lluvia torrencial, tramos de asfalto hirviendo y algún que otro sendero montañoso. Llegas a una tienda de calzado y ves opciones: tacones de aguja, botas de trekking, sandalias, zapatillas de running, mocasines elegantes. ¿Cuál eliges? La respuesta parece obvia (botas, ¿no?), pero en el mundo de la gestión de producto, donde cada decisión es un paso hacia un destino incierto, muchos Product Managers tropiezan por calzar las prioridades equivocadas.
Priorizar no es solo ordenar una lista; es entender el terreno, el clima y el peso que cargarás. Un Product Lead que elige desarrollar una feature compleja (tacones de lujo) porque "el CEO lo pidió", cuando lo que el usuario necesita es una mejora en la usabilidad básica (zapatillas cómodas), está condenado a terminar con ampollas en el primer kilómetro. Y las ampollas en producto se llaman deuda técnica, burnout del equipo o clientes insatisfechos.
Los "zapatos" que todo PM debe saber identificar
Atendiendo a las diferentes categorías de calzado, me he permitido el lujo de jugar un poco con dichas nomenclaturas y su analogía a los tipos de features que nos podemos encontrar:
Botas de Trekking (La pasarela invisible):
Son esas tareas poco glamurosas pero críticas: migrar a una nueva infraestructura, refactorizar código legacy, mejorar la seguridad. No dan medallas, pero evitan que el producto se desplome al primer golpe. Equivalen a elegir calzado con soporte para el tobillo: no se nota hasta que pisas una piedra.Zapatillas de Running (El sprint visible):
Features que los usuarios piden a gritos y que tienen un ROI claro. Son cómodas de vender a stakeholders y generan momentum. Pero cuidado: si solo corres en zapatillas, nunca llegarás a terrenos difíciles. Priorizar solo lo urgente te deja sin futuro.Sandalias (Las "Quick Wins"):
Soluciones rápidas, ajustes de UI, correcciones menores. Alivian la presión inmediata, como los pies al aire libre en verano. Pero si la tormenta llega (escalabilidad, bugs críticos), quedarás descalzo y vulnerable. Ojo porque te puedes resbalar fácilmente.Tacones de aguja (Los caprichos del ego):
Proyectos complejos y vistosos que "quedarán bien en el portfolio", aunque nadie los necesite. Son el equivalente a caminar sobre cristales: pueden impresionar en la pasarela, pero te dejarán tiritando en recursos.Mocasines (La comodidad engañosa):
Tareas repetitivas que haces por inercia: informes que nadie lee, reuniones que podrían ser emails. Te dan la ilusión de progreso, como pisar una alfombra mullida, pero no te acercan al destino.
Por tanto, vemos que dependiendo del terreno por el que tengamos que desplazamos (punto de vista y objetivos), escoger un buen calzado es primordial para no lesionarse en el camino. O en otras palabras, poder entregar valor a tus usuarios o clientes finales.
Lo bueno además es que estas reglas se pueden aplicar en otras disciplinas como por ejemplo en el diseño de una funcionalidad nueva. ¿Interesa coger las zapatillas de running (diseñar un mvp con las interacciones justas y sacrificando pequeños gaps que se pueden iterar después) o los tacones de aguja (cubrir todos los casos de uso e incluso añadir funcionalidades extra en el camino por si acaso).
Cómo evitar escoger los zapatos equivocados: 4 reglas de un "podólogo de producto"
Analiza el mapa antes de comprar:
¿Qué porcentaje de tu ruta es lodazal (deuda técnica), cuánto es carrera corta (demandas inmediatas), y cuánto es escalada (visión a largo plazo)? Si el 70% es montaña, no priorices sandalias.Prueba varios pares, pero compra solo uno:
Experimenta con prototipos, tests A/B o MVPs (como probar zapatos en la tienda), pero no intentes avanzar con diez pares a la vez. La ejecución simultánea es una ilusión; el multitasking, una mentira.Invierte en amortiguación (recursos para el equipo):
Un buen zapato tiene suela que absorbe impactos. En producto, eso se traduce en tiempo para investigar, formación continua y margen para iterar. Sin amortiguación, hasta el mejor plan termina en lesiones.Revisa el desgaste cada kilómetro:
Los zapatos se rompen; las prioridades caducan. Lo que funcionó en el primer trimestre (sprint inicial) puede ser inútil en el tercero (mercado saturado). Programa "revisiones de calzado" (reuniones de re-priorización) cada cierto tiempo.
¿La paradoja? A veces, hay que caminar descalzo
La realidad es que en muchas ocasiones, los PMs olvidan que hay problemas que no requieren calzado, sino detenerse a entender por qué duele el camino. ¿Realmente necesitamos otra feature, o es hora de escuchar a los usuarios que claman por una experiencia más intuitiva? ¿Debemos correr más rápido, o cuestionar si estamos en la ruta correcta?
Priorizar como un artista no es seguir una fórmula; es cultivar la sensibilidad para saber cuándo las botas de trekking son inversión, cuándo las zapatillas son suficiente, y cuándo descalzarse es la única forma de reconectar con la tierra. Después de todo, incluso el mejor calzado es inútil si no sabes hacia dónde caminas.
Y tú, ¿con qué zapatos estás construyendo tu producto hoy?